“Donación de esperma: Mas divertido que dar sangre”
(Source: ballsdeepinbanter)
La homeopatía es una pseudociencia (no la dignificaré llamándola medicina alternativa) que utiliza unas mezclas donde los compuestos activos se encuentran (si es que se encuentran) en unas disoluciones muy altas. Pasemos a intentar mostrar los principios básicos en los que esta pseudociencia se ampara y por qué no puede funcionar.
Un poco de historia para empezar. La homeopatía es inventada (si, inventada) a finales del siglo XVIII, y su creador, el médico Samuel Hahnemann la definió como una forma de mejorar el espíritu vital del cuerpo. Un mal comienzo.
Su principio básico de funcionamiento establece que si una flor amarilla (por ejemplo) hace que a un sujeto de prueba se le ponga la cara azul, cuando en tu consulta atiendas a un paciente con la cara azul, le tratarás con la flor amarilla. ”Lo similar cura lo similar”. Pondré un ejemplo mas, si tienes insomnio el tratamiento que un homeópata te va a poner tiene como elemento activo cafeína. ¿Coincidencia? No, brujería, ya que esto implica ignorar el método científico que unos siglos antes ya aplicaba Galileo y sustituirlo por argumentos filosóficos sin ninguna base real.
Como ya hemos explicado, la homeopatía diluye mucho (puede que demasiado) sus compuestos activos. Para hacernos una idea de cuánto lo diluyen normalmente, estableceremos un símil en el que un grano de arroz triturado será nuestro compuesto activo, y una esfera de agua con centro en el sol y radio en la órbita de plutón nuestro disolvente. Imaginen ahora las posibilidades de encontrar la mas mínima traza de arroz en esa esfera.
Pues bien, mas o menos lo mismo pasa en la homeopatía. Una disolución muy usada en sus preparados es 200x. Esto significa que hay una molécula del compuesto activo por cada 10200 (un 1 seguido de 200 ceros). Para hacernos a la idea, un litro de agua contiene 34*1024 moléculas de agua, por lo que la probabilidad de encontrar al menos una molécula del principio activo es prácticamente nula (10-175 un 0’0 seguido de 173 ceros y un 1 al final).
Para explicar las propiedades curativas de la homeopatía, se inventó la teoría de la Memoria del Agua, que suena genial, muy chula y todo eso, pero que no tiene ninguna validez en este universo. Esta teoría establece que el agua memoriza los compuestos con los que ha estado en contacto y los replica, formando estructuras ordenadas. Brujería otra vez, ya que cualquier persona con un poco de conocimiento sobre cuántica podrá decirte que el agua no puede formar estructuras ordenadas que duren en el tiempo (no duran mas de 50 femtosegundos, es decir, cincuenta mil billonésimas de segundo). Esto demuestra no solo que el agua no guarda memoria, si no que además es extremadamente eficiente en no guardarla.
Ademas si aplicamos los procedimientos básicos que se siguen con cualquier medicamento, observaremos que la homeopatía se sustenta en el efecto placebo. Antes de sacar cualquier medicamento al mercado, ya se cuenta con el efecto placebo, y se realiza una prueba llamada doble (o triple, dependiendo de la exactitud del método) ciego donde los resultados del medicamento tienen que ser mejores que los del placebo.
Una prueba de doble ciego consiste en administrar a un paciente dos pastillas, una inocua y otra con el medicamento, presentadas en el mismo formato, totalmente idénticas, y observar la evolución del paciente. Si el medicamento hace que evolucione mejor que el efecto placebo, entonces la prueba se ha superado. Con la homeopatía ocurre que la prueba de doble ciego no se supera.
Respecto a la memoria del agua, el biólogo marino Vicente Prieto opina que “Pensar que el agua tiene memoria y que, además, puede seleccionar aquello que más le conviene al enfermo resulta alucinante. Es concederle al agua memoria, bondad, conocimientos médicos e inteligencia. Si al agitar un vaso se activasen los compuestos con los que ese agua ha tenido contacto -incluidos venenos y productos radiactivos-, caeríamos fulminados tras beberlo”.
Finalmente cabe destacar el argumento de autoridad populista, para terminar de ver por qué está tan extendida esta práctica. Se le puede llamar argumento de autoridad populista o “a mi me funciona” o también “los franceses lo utilizan hasta para aliñar la ensalada”. Se llame como se llame es como si yo digo que me tiré del tejado y no me maté. No implica que no sea peligroso tirarse de un tejado. Lo mismo con la homeopatía, no deja de ser peligroso tratar síntomas reales con medicina imaginaria.
Y por último, llamar la atención en el hecho de que la homeopatía es un tipo de tratamiento alternativo (ineficaz) que no lleva ningún tipo de control de ningún tipo por parte de ningún organismo, no como los medicamentos que te receta un médico.

Brujería en una parada de bus de Madrid
La física cuántica o mecánica cuántica es una de las grandes ramas de la Física, y explica el comportamiento de la materia y la energía. Gracias a la mecánica cuántica hoy en día conocemos con mas profundidad que nunca la estructura atómica, entendemos mejor las partículas elementales y comprendemos mas ciertos fenómenos naturales que ni la física clásica ni la mecánica clásica podían explicar debidamente.
La mecánica cuántica es una teoría que desarrollaron en la década de los años 20 del siglo pasado Schrödinger (si, el del gato) y Heisenberg (conocido por el principio de incertidumbre que lleva su nombre) entre otros. hoy en día cualquier aparato que tenga una parte funcional electrónica funcionará, casi con total seguridad, gracias a la física cuántica, ya que casi todos los aparatos utilizan transistores, que funcionan gracias a la cuántica.

Heisemberg y Schrodinger. Mira lo listos que parecen eh… El de la cara de interesante es Heismeberg.
Todo era genial, fantástico y lleno de aro iris por doquier, hasta que hace poco empezaron a aparecer las pseudociencias, malvadas explicaciones no científicas a fenómenos inventados que gente perversa ideaba.
Un ejemplo que posiblemente todos conozcáis es el de la PowerBalance, una pulsera de silicona con un imán y un holograma en su interior que decía mejorar el equilibrio de su portador. Cualquier persona al que le digan que con un imán en la muñeca mejora su equilibrio le entrará la risa, pero si yo te digo que mi pulsera, gracias a los efectos de inducción magnética mejora tu equilibrio, posiblemente esto último podamos llegar a creérnoslo. Lo que realmente ocurre es que la mayor parte de la población desconoce lo que es la inducción magnética, pero sabe que es CIENCIA, por lo que le da mas credibilidad al instante.
Y encima tiene un nombre chulo.
INDUCCIÓN MAGNÉTICA.
Buah, que bien suena!
Bueno, pues así es como funciona la pseudociencia, el engañabobos, el timo de la estampita y todo lo que queráis del siglo XXI.
Ahora bien, ¿cómo distinguimos entre ciencia, y en este caso física cuántica, de pseudociencia o brujería? Vamos a intentar dar una serie de normas y pasos para distinguirlo claramente. Posteriormente en otros posts intentaré aclarar algunas prácticas o productos que aun siendo claramente brujería, están instalados con total comodidad en nuestra sociedad.
Primera norma: Ningún producto intentará venderte que funciona con física cuántica si funciona de verdad, ya que querrás saber su funcionamiento y eso es muy difícil de explicar. Todos tenemos un móvil pero no tenemos por qué querer saber cómo funciona, y posiblemente no lo entendamos. Anunciar cualquier cosa que intente venderte su funcionamiento con ciencia, con átomos de por medio, ionizaciones o cosas que no entiendas, casi con total seguridad es un engaño. Los productos serios siempre intentarán que entiendas como funcionan sin entrar en tecnicismos, de manera simple. Evita siempre las palabras ionización, efecto memoria e inducción, son un engaño casi siempre.
Segunda norma: La cuántica trata partículas tan pequeñas que son imperceptibles a la vista, y de hecho es necesario un microscopio muy especial para poder verlas. Es por eso por lo que los efectos cuánticos a grandes escalas no ocurren. Para eso ya tenemos la mecánica clásica. La cuántica habla básicamente de que la energía se percibe en cuantos de energía o fotones. Lo mas cercano y visible que podemos tener en nuestra vida cotidiana que involucre la cuántica y los fotones son las bombillas LED. El resto de cosas… son otra cosa, pero no cuántica.
Tercera norma: Aunque la física cuántica casi siempre vaya acompañada de relatividad, esto no significa que estas cosas se puedan aplicar a escala humana. Por mucho que ofrezcan cursos de física cuántica para pasar del universo alfa al omega, eso no es cuántica, es un cuento.

¿Culo o codo?
Cuarta norma: No mezclar nunca ciencia y pensamiento filosófico, suelen salir cosas muy raras, y normalmente inciertas, como la teoría del Yo cuántico, que intenta justificar las sensaciones como el deja-vu. Nada, todo eso es brujería, que no os engatusen.
Estas pseudociencias han venido a sustituir a la anterior chamanería, brujería y la lectura de cartas, cambiando su contacto con el mas allá por la supuesta comprensión y aplicación de las leyes de la cuántica.
Resumiendo, la cuántica se aplica a escalas super microscópicas, tiene aplicaciones que no suelen poder captarse a simple vista y rara vez ocurren a escala humana, y por supuesto, no tiene ningún poder de manipular la realidad con la mente, por lo que rehuye cualquier curso, charla o producto que contradiga esto. Si quieres asistir a alguna charla o curso sobre cuántica, asegúrate de que lo imparte un experto y que lo convoca un organismo conocido.
Antes de comprar nada, piensa si entiendes el funcionamiento a partir de los conceptos que te explican. Si son muy complicados, es muy probable que el producto no funcione, sea un timo o sea una pieza de un acelerador de partículas.
En la próxima entrada, “razones por las que la homeopatía no puede funcionar, no funciona y no funcionará”.
PS: Gracias al señor que lleva Frikosal (este blog) por animarme a escribir sobre este tema.